Este restaurante está en un lugar muy adecuado a su aire de ciudad vieja, pintoresca, tradicional e íntima; las estrechas callecitas de piedra del Borne aportan ambiente al escenario cubano al que nos zambullimos una vez cruzada la puerta.
La decoración es casera pero cuidada, la música te saca de Barcelona, la iluminación suave aporta calidez y la atención es muy amable, me gusta escuchar la agradable cadencia del acento cubano dándote ya la bienvenida "miamol"!.
Los platos son suaves y de preparaciones simples. Recomiendo el arroz congri, con frijoles (6,50€); ropa vieja: carne desmenuzada con tomate, cebolla, pimiento y ajo... muy rica (14,50€); yuca, cocida y aliñada con limón (6,50€); machuquillo de elleguá, bolitas de plátano verde y carne de cerdo, muy bueno (4€); frituras de malanga, un tubérculo semidulce hecho puré con ajo y cilantro (4€); unas cervezas cubanas "cubanero" (2,80€ c/u), nada especial; y un postre para compartir que es una bomba y que al principio no parece que te vaya a enamorar: "coco con queso", así como suena, coco rallado, mojado en una especia de almíbar, con tres bolitas de queso crema arriba, fuerte pero sedoso y dulzón (5,50€).
La Habana Vieja tiene encanto, sin duda alguna; es un rinconcito romántico y muy acogedor.
He estado en algunos otros restaurantes cubanos en Barna, pero la verdad es que éste los supera a todos con creces...
Y ya me despido, con una cancioncilla preciosa de un cubano de excepción, Machín:
SI ERES VELA, YO SOY VIENTO,
SI ERES CAUCE, YO SOY RÍO,
SI ERES LLAGA, YO LAMENTO...
SI ERES VELA, YO SOY VIENTO,
SI ERES CAUCE, YO SOY RÍO,
SI ERES LLAGA, YO LAMENTO...







