sábado, 21 de julio de 2012

Meneghina en el Born

En dialecto milanés Meneghina significa “mi cosita”, y  también es el nombre de una riquísima tarta de manzana italiana....
Arianna y Assumpta forman el equipo, el pilar y el corazón de un pequeño restaurante, acogedor y elegante, lleno de detalles en el que ambas atienden a los comensales y que transmite a la perfección la sensación de hogar que sus propietarias buscaban. 
La base de su cocina es la fusión de dos culturas y dos cocinas: la italiana y la catalana. Sus platos dejan claro desde el primer mordisco que lo simple, si está bien hecho, es siempre la mejor opción. 



 
La mozzarella es sin duda una de las protagonistas de la carta, especialmente el plato que permite degustarla en tres versiones diferentes –normal, burratta (artesanal y proveniente del norte de Italia) o ahumada– con una pequeña ensalada de tomate deshidratado y un fantástico pan casero. Deliciosas... nunca había probado ninguna igual....



La carta, pequeña pero en constante mutación, pocos platos, pero muy bien hechos. Buscando siempre productos de muy buena calidad y que todo sea lo más artesanal posible, la pasta también deliciosa, muy recomendable.


Los vinos que ofertan son una mezcla entre los del país y vinos italianos, siempre de pequeños productores, escogidos con cariño y hasta con un punto de romanticismo por su dueña.


El nombre de este restaurante es tan difícil de recordar como de olvidar lo son sus platos. Un lugar que puede pasar desapercibido a menos que conozcas exactamente cómo ir. Es lo que tienen estos sitios del Born, y precisamente es lo que los hace especiales.
 


Una atención exquisita, de las que cada vez quedan menos y un local acogedor y cálido que me ha conquistado con su comida, casera y elaborada con mucho mimo.


Restaurante Meneghina
Carrer dels Tiradors, 2 
Barcelona.
Tel. reservas: 931 192 221
Precio: Entre 20-30 Euros. (Precio medio 27 €)

sábado, 9 de junio de 2012

La magia de Cadaqués


Cadaqués es uno de esos lugares que tienen un encanto propio, difícil de definir, pero que quienes conocemos, sabemos de qué se trata. Sus calles, el arte que se respira en cada esquina… todo en Cadaqués tiene ese punto entre refinado y simple que enamora.

Tanto es el encanto de Cadaqués que desde cualquier ángulo podemos crear una pintura artística. El genial Dalí, que se instaló en Portlligat, pequeña cala del municipio, y vivió allí gran parte de su vida, conocía muy bien la gran fuente de inspiración que este lugar mágico le brindaba.

En las tiendas de ropa, especiales y selectas, reina el estilo marinero característico de este pueblo pesquero: las camisetas de rayas, los vestidos de algodón, las cestas y gorros de mimbre, las sandalias de cuero, las alpargatas (las típicas espardenyes catalanes que tiene aquí su origen), un estilo muy cómodo y genuino que me fascina para el verano. 
Me gusta especialmente una preciosa tienda situada enfrente del puerto: "Waiting for Richard", imposible salir sin comprar algo...

Galerías de fotografía, de pintura…cada rincón de este idílico lugar esta impregnado de arte, quizá gracias a todas las celebridades que por aquí han pasado: Pablo Picasso, Eugeni D’Ors, Federico García Lorca, Joan Miró, Richard Hamilton…Este amor apasionado al arte se siente hasta en los más mínimos detalles, como en las puertas de sus casas blancas con telas bordadas.
Sus calas son tranquilas, sus aguas limpias y azules. No hace calor porque siempre sopla el viento, así que un paseo durante el atardecer es de lo más agradable.... Personalmente, os recomiendo este agradable local para tomar un mojito frente al mar y ver pasar a la gente: el Nord-Est.




Y si habéis llegado hasta aquí, no os marchéis sin comer en el Restaurante del Far, un edificio singular, en un paisaje espectacular de mar y acantilados, al final del parque natural de Cap de Creus. Allí su chef-propietario Chris Little lleva 20 años preparando pescado fresco local, arroz de mariscos y otras especialidades. Aprovechar las fantásticas vistas que ofrece su terraza. Un lugar donde sentir la tramontana es toda una experiencia...